Pedantrix

Este blog es la ventana que dará a conocer al mundo la historia más increíble jamás contada. Pedantrix, un viaje a los entresijos de las verdades tecnológicas ocultas de nuestros días, un recorrido espiritual por los inexplorados senderos de la abstracción suma, y un encuentro con La Verdad Verdadera.


Shift + Supr


Siempre fui un hombre modesto y superdotado. Por eso trabajaba en el área 41. Llevaba casi 5 años trabajando en un proyecto de investigación que podía cambiar el mundo, lo cual por otro lado era la única forma de no desaprovechar todos mis talentos.

Llegué a mi despacho con mi habitual puntualidad, después de haber pasado todos los controles de seguridad rutinarios. Encendí mi ordenador, tras introducir el código de 36 dígitos. Era éste un robusto sistema de seguridad creado por mí; si me confundía en un solo dígito el ordenador se autodestruiría inmediatamente, sin causar daños fuera de su carcasa. Además, un letrero adjunto explicativo informaba de ello, de forma que así me aseguraba de que ningún intruso se atreviese a emplear el método de prueba/error para intentar joderme. Por otro lado, mi memoria y sangre fría me garantizaban que nunca me equivocaría al introducir el código. Mi trabajo estaba a salvo; la seguridad siempre fue mi especialidad dentro de la Informática.

Por ello, en aquel ordenador almacenaba la única copia de todo mi trabajo. Yo sé mejor que nadie que no hay nada más inseguro que hacer copias de los datos; es un principio básico que cuanto menor sea la cantidad de datos a proteger, más efectivo será el sistema de seguridad que los protege. De forma que cada día me sentaba allí, trabajaba lo mío y al final del día eliminaba todos los archivos temporales que había utilizado a lo largo del día, para no acumular datos innecesarios. Pero, eso sí, el borrado tenía que ser físico, a fin de no dejar rastro, por lo que utilizaba la combinación Shift+Supr en lugar de la típica Supr para borrarlos, un ingenioso truco que sólo los más avezados conocíamos por entonces.

Me convertí en un profesional de la técnica del Shift+Supr, pues al finalizar cada jornada y proceder a eliminar los restos, la velocidad con que uno es capaz de ejecutarla puede resultar determinante para llegar a casa a una hora decente.

Así que aquel día, tras llegar a mi despacho y encender mi ordenador, mi dominio de la técnica del Shift+Supr me permitió respirar aliviado tras el susto inicial de ver que habían quedado restos del trabajo del día anterior. Yo no acerté entonces a explicarme cómo era posible, pues soy una persona muy metódica, pero lo cierto es que allí había tres ficheros:

  • crucial.txt
  • importante.sys
  • para_borrar.zip

Por supuesto, sobraban los dos primeros, ya que siempre comprimía todo mi trabajo en un fichero llamado para_borrar.zip. Ingeniosamente pensado por mi parte, pues de esta manera añadía un nivel más de seguridad para el super-hipotético caso de que alguien lograse burlar toda la seguridad y llegar hasta el disco duro.

Así que seleccioné el primero de ellos. Shift+Supr.
Seleccioné el siguiente. Shift+Supr.

Mi técnica depurada me permitía alcanzar una velocidad de borrado tal que no dejaba lugar para la rectificación. De hecho mi ágil mente se dio cuenta de todo lo que sucedió en esas décimas de segundo, sin posibilidad de hacer nada por impedirlo. La secuencia de hechos fue la siguiente:

  • Tras borrar crucial.txt seleccioné importante.sys.
  • Aproximadamente en el mismo instante en que presionaba la tecla Shift “se seleccionó” por arte de magia para_borrar.zip.
  • El Supr fue inevitable, no pude frenarme; cuando hago Shift-Supr ya no hay stop.

... ...

Debo decir que por un momento pensé que acababa de perder todo el trabajo de los últimos 5 años, pero enseguida me calmé y me convencí de que no era tan grave como eso. “En realidad sólo son 4 años y medio”, me dije, “menos si descontamos los fines de semana.”. Y en ese momento supe que dedicaría el resto del día a recuperar mi trabajo.

Lo primero era averiguar por qué había ocurrido lo que pasó; no deseaba que volviese a suceder. ¿Por qué importante.sys no se borró, sino que se seleccionó mágicamente el archivo siguiente? ¿Había algo de especial en ese fichero que ahora era el único en mi disco duro? Sólo había una manera de averiguarlo: lo abrí y pude leer su contenido:

Jarolu, Área 33


¡Ajá! Eso no lo había escrito yo; no podía ser parte de mi trabajo del día anterior. Alguien había puesto intencionadamente ese archivo ahí. ¿Cómo lo habían logrado? Estaba claro que tenía que ser un hacker muy bueno, y sin embargo firmaba como alguien del área 33, lo cual chocaba con mis convicciones: la gente que no es capaz de entrar a trabajar en el área 41 se queda en el área 40, salvo los que no dan la talla, que quedan en la 39, y así sucesivamente. Me sorprendió que alguien del área 33 fuese capaz de burlar mi sistema de seguridad. Al parecer un tal Jarolu

En ese momento entró a mi despacho Guillermo, mi jefe. El sobresalto impulsó mis dedos a hacer eso que tanto tenían entrenado. No pude evitarlo. Shift+Supr. El disco duro quedó vacío...

- ¡Pepe! – me dijo - ¿Dónde coño están los resultados de las pruebas que hiciste ayer?

- Esteeee… Los tengo por aquí, los iba a poner bonitos para mandártelos.

- ¡No los quiero bonitos! ¡Me importa un carajo que estén bonitos! ¡Los quiero en mi ordenador en menos de 10 minutos!

Y ya daba media vuelta cuando añadió:

- ¿Y por qué carajo pone ahí “0 archivos encontrados” en tu disco duro??

- Esteeee… ¿verdad que es curioso? Jejeeee… Pues cuando te lo cuente… la verdad es que no te lo vas a creer.

- ¡Ponme a prueba!

Guillermo había activado el modo "mirada que abre ostras a tres metros" en sus ojos. Odiaba que hiciera eso. En ocasiones he pensado en ponerle un espejo delante para ver si se taladraba con su propia mirada. Afortunadamente mi mente privilegiada no se ve amilanada por ese tipo de demostraciones inútiles, así que elaboré al vuelo una original excusa:

- … Pueeeees… estoooo… ¡es mi nuevo sistema de seguridad!… ¡Sí, eso es! ¿A qué parece que no hay nada? Así los “malignos” pensarán que no hay nada y se irán. En realidad lo tengo todo aquí… aunque oculto.

- Muy bien… De acuerdo… Mira, Pepe, sé que te contratamos como el mayor experto en seguridad, entre otras cosas, pero el área 41 es segura, ¡no necesitas sobreproteger tus datos! ...Si perdieses menos tiempo en esas tonterías no tendría que venir a tirarte de las orejas.

Ahora sí, atravesó la puerta con paso decidido, añadiendo en voz alta y furiosa:

- ¡Diez minutos!

Muy bien. Tenía 10 minutos para recuperar mi trabajo. Afortunadamente tenía un plan, que mi ágil mente fue capaz de trazar casi instantáneamente. Conocía una manera de recuperar los datos de un disco duro, incluso aunque estos fuesen borrados con Shift+Supr. Se trataba de una tecnología puntera que no puedo desvelar aquí, pero que podemos resumir en que tenía que ir a por un CD a mi casa. Mientras apagaba mi ordenador, calculé rápidamente:

  • 1 minuto para bajar al hall e inventar una excusa para salir del área 41
  • 5 minutos para llegar a casa corriendo
  • 1 minuto para buscar el CD, y
  • 5 minutos para volver

Iba a andar pillado de tiempo, pero mi dotada mente era capaz de ir desarrollando una excusa ingeniosa mientras bajaba al trote las escaleras.

- ¡Tengo que ir de inmediato a mi casa! – le dije a Carlos, el guarda de seguridad – ¡Me dejé encendida la tostadora nueva!

- … Ummm… está bien… - masculló.

- ¡Volveré enseguida!

No está bien que yo lo diga, con lo modesto que soy, pero aquello fue un alarde de ingenio. Nadie se creería, pues sería evidentemente imposible, que alguien tan dotado como yo se olvidase una tostadora encendida; de ahí que mencionase que se trataba de una tostadora nueva. Incluso las mentes más privilegiadas podrían cometer un error así el primer día de uso de una tostadora.

Rápidamente atravesé corriendo el parque que separaba mi casa de mi lugar de trabajo. Entré en casa a toda velocidad y enseguida localicé el CD que buscaba. Antes de salir apagué la tostadora nueva. Después, volví a atravesar el parque.

Cuando llegué a mi despacho con el CD sabía que me quedaba muy poco tiempo. Lancé el CD encima de la mesa mientras comenzaba a introducir los 36 dígitos del código de seguridad de mi ordenador: 01234567891011… En ese momento la puerta se abrió de golpe. Era Guillermo:

- ¿Me estás vacilando o qué? ¿Sabes lo que significan 10 minutos?

- Sí, sí, perdona… ya te lo iba a mandar ahora.

- ¿Ahora? ¡Por el amor de Dios! Me estás vacilando, ¿verdad?? ¡”Ahora” es lo que dijiste hace 15 minutos! ¡”Ahora” es lo que me dijiste ayer! ¿Es que para ti el tiempo es relativo???

Interesante, ¿sería posible relativizar el tiempo? Estuve a punto de responderle lo que pensaba acerca de si el tiempo es relativo:

- ¡Depende!

Pero lo cierto es que tenía otro problema del que preocuparme. Con sus gritos me costaba concentrarme… ¿Había empezado a escribir ya el 12 o no? Mi dedo reposaba sobre la tecla 1, pero no sabía si era el último uno del 11 o el primero del 12… En mi mente resonaban las palabras de Guillermo, pero también mi cuenta interior, que me decía “doce, doce”. Estaba seguro de que iba en el número 12. No podía estar tan seguro de ello si no hubiese empezado a teclearlo ya, así que tenía que continuar con el código a partir del 2 del 12. No había duda.

- Mira, Guillermo, te lo voy a dar exactamente en 1 minuto. No te estoy vacilando, ¿vale? – dije al tiempo que pulsé la tecla 2.

... ...

A pesar de que mi sistema de autodestrucción no causaba daños fuera de la carcasa, su funcionamiento se podía percibir con claridad, sobre todo por el mensaje que se reproduce por los altavoces:

- “Autodestruyendo disco duro. BEEP.”

Nunca había visto en Guillermo una cara de asombro semejante. Tanta perplejidad le dominaba que ni siquiera fue capaz de activar el modo "mirada que abre ostras a tres metros" en sus ojos...

Por supuesto, en ese momento supe que iba a ser mi último día en el área 41.

6 comentarios:

Se admiten todo tipo de comentarios.
Este es uno de prueba, porque parece ser que un pajarillo me ha dicho que tiene problemas para publicar los comentarios...

Lo dicho, escribid algo, aunque sólo sea para probar (si es para opinar, mejor). La configuración me parece correcta y deberíais poder hacerlo.

Saludos.

Uooohh!! Gran historia, magistralmente narradada desde la humildad y la superdotación (mental lo otro queda entre este gran escritor y yo jejejeje.) Go on like that! Brilliant stoy, llunou

Area 33 rulezz!

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

Piensas acabar la historia o no tiene final... Autobigráfico, no??

Pues tengo el capítulo 3 a medio escribir desde hace... años :-S
A ver si encuentro el hueco, jeje.

Por cierto, no es autobiográfico, aunque sí basado en hechos reales; lo escribo en primera persona para proteger el honor de alguien xD